Despejando vidas

 

03 jul 2017

 

"Bienvenido de nuevo, nuestro lector favorito. Es un placer presentarle, el tercer capítulo de esta historia que recién inicia.

No se la vaya a perder porque le esperan páginas de amor, suspenso, intriga, tristeza y hasta erotismo.

Por favor, tome asiento. Estos relatos se extenderán hasta el fin de los tiempos y tiene usted la obligación, involucrado, de leerlo hasta el final.

Arrime el sillón, unas mantas y un café y lea el cambio lento que se está produciendo al agregarse usted a la ecuación de la vida de Lucy.

 

El despeje de ecuaciones también puede ser romántico.

 

Atte. Los demonios internos de Lucy (que ahora por fin entienden las ecuaciones y el significado de la maldita x)"

 

 

Me canso de ser así a veces.

De ser tan cuidadosa y siempre seguir mis reglas:

No comas más de un plato, toma 3 botellas de agua, un chocolate solo cada 15 días, ejercítate hasta morir de cansancio, sonrisa bien marcada todos los días. 

Y esas son solo unas pocas.

Mi mente está plagada de ruido mental, como contaminación.

Tengo tantas reglas que, si entrara al militar, subiría de puesto en una semana.

Pero, las reglas fueron hechas para romperse.

Y ahí es donde entra él.

Encaja perfecto.

Él está rompiendo mis barreras una por una, y la primera fueron mis labios.

¿A quién engaño? En verdad deseaba ese beso. Fue un beso tan íntimo y divertido que tuve que huir antes de que lo secuestrara. Tiene unos labios tan suaves al contacto.

Y un abrazo tan cálido que hizo que mi corazón estallara en fuegos artificiales.

Me hizo sentir tan bien, tan alegre, tan feliz, tan completa.

Como si hacer eso fuera lo correcto.

Como si mi lugar estuviera a su lado.

Pero tan pronto inició, tuvo que acabar. Hasta el nuevo avistamiento.

Lo complicado ya paso, que era averiguar si en verdad me quería. Y eso me hace tan feliz, como si hubiera encontrado mi lugar en el mundo. Como un lugar amarillo en mi camino oscuro.

En serio espero que no se aburra de mis cursilerías.

 

Me he preguntado, me han preguntado y me ha preguntado: ¿Qué es lo que me gusta de él? Pues no lo sé, y eso es lo que me gusta.

Porque no tengo nada definido y es mi prioridad descubrirlo poco a poco.

Porque esto, se descubre con el paso del tiempo.

Se descubre conociéndolo.

 

Seguir mis instintos e ignorar mi vocecilla estratégica nunca me gusto más.

 

 

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